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Kombucha

El té Kombucha es una bebida fermentada, gaseosa y probiótica perfecta para refrescar las tardes de verano.

Vale, pero ¿Qué es la Kombucha?

La Kombucha es una colonia de hongos, bacterias y levaduras que actúan fermentando el té azucarado y produciendo por un lado alcohol etílico, ácido acético y dióxido de carbono (por la fermentación acética) y por otro ácido láctico, tartárico, málico y cítrico (por fermentación láctica). 

Después de la fermentación del té azucarado obtenemos una bebida ácida, con un poco de alcohol, algo de cafeína y burbujas, que además nos aporta vitaminas del grupo B y un montón de vitamina C, ácidos acético, carbónico, fólico, glucónico, glucurónico, láctico y usnico y varios aminoácidos. ¡Perfecta para nutrir y refrescar las tardes de verano!

¿Como se hace?

La fermentación de la Kombucha es algo delicada, ya que puede contaminarse fácilmente por otros microorganismos. Pero es muy fácil si conoces los puntos débiles del cultivo y aprendes a protegerlo. 

Para empezar necesitas un líquido que contenga el cultivo iniciador, que puede traer, o no, el «scoby» en él. El «scoby» es el conjunto de microorganismos que trabajan para elaborar la Kombucha.  El líquido de cultivo iniciador es la misma Kombucha para beber, y este debes tenerlo siempre, tengas o no «scoby», para empezar a producir Kombucha. 

Una vez consigas el «scoby» y/o tengas algo de té ya fermentado, debes alimentar el cultivo con una tanda de té verde o negro, frío y azucarado y dejar la mezcla en un bote de cristal tapado con un trapo y a una temperatura de 23 a 29 ºC. Es muy importante que cuides de la Kombucha en sus primeros días de fermentación, ya que es en esos momentos cuando su pH no es suficientemente ácido para defenderse de otros microorganismos y podría contaminarse fácilmente. 

Precauciones:

Para asegurarte el éxito en el inicio de la fermentación de la Kombucha, debes mantenerla a la temperatura que le gusta a sus microorganismos. Si crees que la temperatura puede no ser estable puedes tomar la medida  extra de añadir el té azucarado a tandas (hoy un poco, mañana un poco más… etc) para que pueda fermentar en menos tiempo y vaya alcanzando el pH ácido que la protege más rápidamente. Pero sobretodo y siempre, usa tu sentido común: ¡limpieza, información y experiencia!

Cómo tomarlo:

La Kombucha estará lista en unos pocos días, dependiendo del azúcar añadido, la temperatura ambiente, la fortaleza de tu scoby o caldo iniciador… etc. Pero sabrás que está preparada para tomar cuando aparezca bajo la superficie una nueva capa gelatinosa y transparente… ¡Es un nuevo scoby! 

Cuando vayas a consumir tu té fermentado cuela la mezcla y deja una parte del líquido con su nuevo «scoby» cómo iniciador de la siguiente tanda. Si tienes muchos «scobys» puedes guardarlos en un «Hotel de Scobys» (Katita te explica cómo hacerlo) por si se estropea el que estás usando. También puedes usarlos en la cocina, como cosmético o dárselo de comer a las gallinas… ¡les encanta!

Segunda fermentación:

El té fermentado tal cual está rico, pero si quieres hacer refrescos de diferentes sabores y con más burbujas, puedes hacer una segunda fermentación. 

Primero debes escoger una fruta, partirla en trocitos y añadirla al té fermentado que vas a consumir (recuerda que has retirado el nuevo scoby y reservado un poco de té fermentado para iniciar tu próxima kombucha). 

Guarda los trocitos de fruta junto al té fermentado en una botella de cristal tapada para que no escape el gas y déjala unas 24h, luego retira la fruta. Recuerda que la kombucha, además de absorber el sabor de la fruta, sigue fermentando, así que no te olvides de esa botella… ¡podría estallar! 

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