ViñedoVino

La vendimia en casa

El día 15 de septiembre lo dedicamos entero a la preparación del mosto.

La mañana entera la pasamos haciendo sentadillas y quiebros a vuelos rasantes de las avispas mientras recogemos toda la uva. La tarea se complica porque, al estar recién llegados, las cepas no se han cuidado durante el último año y la maduración de la uva ha sido irregular.

Después de comer y de una merecida siesta nos preparamos para la sesión de «step» y fortalecemos los glúteos pisando toda la uva, a la antigua usanza, para extraer el dulce mosto.

Por último y ya anocheciendo, toca ejercitar los brazos separando los escobajos del hollejo a mano, ya que no disponemos de maquinas, para poder añadir la piel de la uva y la levadura natural que contiene al mosto, sin que las partes más fibrosas doten de un sabor herbácio al vino.

Ahora ya tenemos el mosto en plena fermentación, reposando en un bidón en un lugar fresco, tranquilo, sin luz y con temperatura regular. Por supuesto, también hemos cumplido con nuestra sesión de fitness campestre, completísima y… ¡con el mejor premio que uno puede desear!