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Las gallinas

Alguna vez puedes haber oído el refrán por septiembre las gallinas vende, y por Navidad, vuélvelas a comprar. Pues nosotros ¡le hemos hecho caso! bueno… más o menos. 

Las 4 ponedoras:

Empezamos el gallinero con 4 ponedoras: dos marrones, una blanca y una negra. Eran muy jóvenes cuando las compramos y tardaron unos cuantos meses en empezar a poner… ¡Que momentos más raros cuando ya estaban en casa pero aún teníamos que comprar huevos!

Las gallinas ponedoras son las más fáciles de encontrar. Te las venden de diferentes colores y básicamente son diferentes cruces de especies en los que se busca obtener gallinas más resistentes a las enfermedades de la industria, con una mayor puesta de huevos, huevos de buen tamaño, un temperamento manejable y un período anual de puesta más prolongado. 

Características de las ponedoras:

  • Se estima que ponedoras llegan a poner desde unos 300 hasta casi unos 350 huevos anuales, pero el período de puesta de esta intensidad solo sera en sus dos primeros años de vida y bajo condiciones específicas. Son más sensibles a las luz, por lo que la diferencia de puesta entre días soleados y con poca luz es grande. 
  • Es común encontrar ponedoras con el pico recortado. Esto lo hacen para evitar que se hagan daño entre ellas cuando están enjauladas. Si las tenemos en el campo eso les puede dificultar un poco el escarbar con el pico en el suelo, pero no les supone ningún inconveniente para cazar escarabajos, lagartijillas y demás.
  • No son madres, ellas ponen su huevo y se van. Nunca incubarán, por lo que hay que buscar una gallina que sea buena madre (que por su carácter se siente a incubar) o una incubadora para tener tus propios pollitos.  

Las 4 tradicionales:

Las gallinas tradicionales se unieron al gallinero en Navidad. Al entrar un grupo de 4 en un gallinero ocupado por 4 la lucha territorial inicial se suavizó bastante. Para nuestra alegría, estas gallinas llegaron poniendo, por lo que ahora con ocho gallinas (alguna aún no pone) tenemos unos tres huevos diarios. ¡Y que huevos! 

Sussex blanca:

Es la gallina que vemos a la izquierda de la fotografía. Tiene sus orígenes en Inglaterra y tradicionalmente se ha usado tanto para carne como para huevos, ya que son grandes y tiene una puesta anual de huevos media color crema.

Es un ave grande de plumaje blanco plateado, menos en su cola y el cuello dónde se observa un flameado más oscuro. Se dice que son buenas madres, pero eso ya se verá. En nuestro caso, la Sussex es fuerte, envalentonada y descarada, la primera que corre al ver la comida. 

Mos:

Es una raza gallega recuperada, la única española con la cresta del tipo guisante (baja, comprimida, redondeada). Es de crecimiento lento y de tamaño mediano-grande. Tradicionalmente se ha apreciado por la alta calidad de la carne, más magra que la industrial. Su puesta es baja, pero sus huevos color crema tienen una mayor cantidad de aminoácidos esenciales (proteína), mayor proporción de yema y un menor contenido de agua en comparación con la ponedora Isa Brown (industrial en batería de huevo marrón). También contienen una alta proporción de ácidos grasos insaturados, de Omega 6 y de Omega 3.

La Mos se encuentra justo detrás de la Sussex en la fotografía. Tiene un plumaje precioso leonado de color fuego, con destellos dorados, oscuros y anaranjados. Nuestra Mos es jovencita pero ya muestra su carácter dinámico; es muy movida, enérgica y precoz, a menudo es la primera exploradora. 

Castellana:

Es una gallina muy común en nuestro territorio. Se las conoce como españolas o menorquinas y fueron las primeras gallinas en colonizar territorio americano, cuando Colón se las llevó. Se la aprecia por sus huevos blancos, ya que su puesta es tan elevada que siempre ha ganado a la Leghorn ( industrial en batería de huevo blanco). Es de climas secos, muy resistente a enfermedades y casi nula para ser madre.

La podéis ver abajo y a la derecha de la fotografía, es de cuerpo fino y estilizado, un plumaje negro y marrón por el cuello, con destellos azulados y una cresta de color rojo intenso de gran tamaño. Sus características llegaron a ganar el campeonato de razas autóctonas españolas. Tiene un carácter altivo y reflexivo, es inteligente, siempre va un paso por delante de sus compañeras.

Barrada:

La gallina pedresa, cuca o franciscana es una ponedora de Cantabria cruzada con la americana Plymouth Rock. Su principal característica es el plumaje moteado. Es pequeñita y buena ponedora de huevos rojizos. De gran rusticidad y óptimas para la cría doméstica, ya que son mansas, simpáticas y tranquilas.

Nuestra Barrada es tímida, la podéis ver al fondo de la fotografía. Le cuesta salir del gallinero y nunca se encara a las otras, va la última en las excursiones y se pierde un poco cuando se aleja del grupo. Llegó con el cuello pelado por encima pero ya ha recuperado su plumaje.

¿Tradicionales, ponedoras o híbridas?

Es la gran pregunta cuando uno se propone cosechar sus propios huevos. Nosotros empezamos con ponedoras por pura accesibilidad (las encontramos antes) pero preferimos las tradicionales. Aunque a día de hoy las tradicionales están hibridadas con las industriales para mejorar su productividad, esta hibridación permitió a muchas razas evitar su desaparición por la gran diferencia de producción entre las gallinas industriales y tradicionales. 

Es verdad que las ponedoras ponen mucho, unos 300 o más al año, pero para llegar a las cantidades que nos dicen deben estar bien cebadas con pienso y con las horas de luz (artificial) adecuadas. Además, esta puesta extraordinaria sólo se mantiene durante sus 2 o 3 primeros años, luego hay que cambiar la gallina… ¡Cuando todas podrían llegar a vivir 10 años! Nuestras dos ponedoras marrones son movidas, un poco ansiosas y siempre se quieren llevar la mejor parte del pastel.

Las tradicionales ponen unos 180 a 200 huevos al año, pero de manera más regular y durante unos 8 años. Están mejor adaptadas a la climatología de la zona, son más fuertes, de mejor genética para hacerlas criar y preciosas. Sus infinitos tamaños, colores y caracteres dotan de belleza y carácter al corral.

Nuestro corral:

Si vienes a vernos vas a encontrar las gallinas paseando por la finca cuando estamos en casa. Pueden ser cazadas por otros animales ¡hasta por águilas! por lo que no las soltamos si no estamos. Comen cebada y trigo, pero no pierden oportunidad de salir del patio a por verde y proteína. Las gallinas  limpian el campo de bichitos, además de ir abonando la zona. Son buenas escapistas siempre que necesiten salir para encontrar comida, por lo que a menudo se les cortan las puntitas de las plumas de solo una ala (algo así como cortarte el pelo) para que no puedan mantener la estabilidad en el vuelo y no salten la valla del huerto.

Todas ponen unos huevos espectaculares. De una consistencia mucho mayor que los del súper. La clara es compacta y muy firme. La yema es puro oro… no se rompe con tanta facilidad y al mojar el pan es mucho más densa. También tiene un color más anaranjado que los que se compran y su sabor es más intenso. ¡Un gran placer!

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