Viñedo

Podando las cepas

Ayer entramos en el último mes del año, y como es un mes con «R» tenemos permiso para podar las cepas.

La tarea ya se encuentra iniciada, pero hoy se trabaja especialmente a gusto. Tenemos una temperatura de 13 grados a la sombra, el cielo está despejado, no hay gota de viento y el sol calienta la piel.

Las cepas llevan trabajo, y más si hace dos años que nadie las cuida. Las nuestras están en formato creativo, crecen en «vaso», lo que quiere decir que no las tenemos entutoradas ni unidas las unas a las otras con alambre. Pero además las podas que les han ido haciendo las configuran, a cada una, como únicas en su especie.

Para podar las cepas tenemos que limpiar el alrededor de matas y hierbas, lo que hacemos con la azada, o si el trabajo es demasiado, por medio de la cabra. Una vez despejada la zona decidimos que brotes vamos a dejar y cortamos los otros para darles fuerza a los seleccionados. Así cuando la vid empiece a brotar el año que viene le habremos hecho un «camino de fuerza» para que crezca a nuestro gusto. Las características que buscamos en los brotes seleccionados son fuerza y dirección: tienen que ser vigorosos y estar lo más vivos posible así como dirigirse hacia el cielo.

Poquito a poco vamos haciendo, hoy el clima nos ha dado un hermoso día de poda, esperemos que se repita y que nuestras cepas agradezcan el trabajo que hacemos por ellas y por el vino que nos van a ofrecer el año siguiente.